LA HUERTA, mi hogar.

octubre 9, 2019Theannasloft

¡Hola mis bonitos lectores!

Hoy me paso por aquí para hablaros de la huerta. Ya he hecho un post similar a este, pero como ha pasado aproximadamente un año desde entonces, me gustaría renovar contenido y puntos de vista de ya un pasado 2018.

Como bien sabéis, al menos aquellos que me siguen en Instagram diariamente, desde hace unos años siento más la distancia con mi casa, con la huerta. Y es que para quien no lo sepa, yo vivo a las afueras de un pueblo al sur de Badajoz, Extremadura, donde tenemos el gran privilegio de vivir entre el campo y la civilización (junto con otros vecinos que han terminado siendo más familia que vecinos) y que gracias a ello, y a través de una vereda que se ha ido haciendo y reformando con los años, podemos llegar a nuestra huerta.

Gracias a mis abuelos y tíos, se ha conseguido crear un espacio único que con los años ha ido mejorando y extendiéndose, eso sí, siempre manteniendo la esencia de ser el corazón de una familia como la nuestra. Es un lugar en donde hemos podido aprender a nadar en la alberca, a conocer cuáles son las diferentes frutas y verduras, a cuidar y criar animales (desde pavos reales, pasando por patos y gansos y llegando a los cerdos y gallinas entre muchos otros) y a hacer mil y una celebración, desde mi siempre e infinito cumpleaños en agosto, donde invitaba a todos mis amigos desde preescolar hasta el instituto, y las innumerables barbacoas y cenas, ya sea con sardinas de Torre del Mar o con tomates con sal y aceite recién cogidos.

Hemos conseguido crear un espacio que todo el mundo puede disfrutar y que abrimos a todo el mundo que queremos, ya sea para estar un tiempo con nosotros compartiendo allí, como ofreciéndoles uvas en verano, caquis en otoño y naranjas en invierno. 

La huerta tiene mil y una historias a sus espaldas que siempre nos contamos, nos cuentan y contaremos de generación en generación. Sólo espero, que ahora que hay otra vez pequeños correteando por casa, jugando con el barro y bañándose de nuevo en la alberca, puedan tener historias tan bonitas como las que yo tengo alrededor de ese bonito lugar y que me encantaría escucharlas de aquí a unos años.

Aprovechando que estamos ya en otoño, mi época favorita del año por el marrón de los paisajes y por el “casi pero no” uso del abrigo, he de decir que también lo es por la cantidad de frutas y verduras que aparecen en esta época y que me encantan. Tengo que añadir un comentario, no sé si os habéis fijado en que la mayoría o las más vistosas son de color naranja.

Es por ello, que en esta última visita exprés a mi casa, pude coger bastantes calabazas del tipo cacahuete, que a pesar de que tenemos de otros tamaños y formas, entre ellas las de tipo Halloween, estas siguen siendo las más carnosas y sabrosas para cocinar y hornear. Además, pude coger los últimos tomates cherry, pimientos y berenjenas. Eso sí, pude traerme cebollas, patatas, brócoli, col lombarda y también blancas y rizadas y algunos caquis que ya estaban listos en el árbol. Aunque, he de decir, que los caquis que nosotros tenemos no son como los grandes y tan conocidos Persimons, estos son más pequeños y se comen partiéndolos a la mitad con una cuchara.

Solo escribo esto para deciros que aprovechéis al máximo las cosas que tenéis a vuestro al rededor, ya sean familiares o amigos. Disfrutad de esos pequeños rincones que os hacen vibrar, que sentís como hogar y guardadlos bien en la retina y en el corazón, porque son con estas pequeñas cosas con las que uno vive. Todo lo demás es adicional.

Gracias por compartir vuestro tiempo conmigo.

Ana.

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